Blog
En camino.
Poco después de las 13 subí, tras una despedida difícil y muy cordial, al avión con destino a Múnich. Después de una conexión sin contratiempos al vuelo a Nueva York, me senté junto a un italiano de 67 años. Un momento después, tras preguntarme adónde volaba, a qué me dedicaba, etc., resultó que era traumatólogo. ¡Una persona muy simpática! De una cosa a otra, empezó también a hablar de sus otras ocupaciones y prácticas. Con gran interés descubrí que este traumatólogo convencional trataba de una manera ligeramente poco convencional y que, al parecer, la ortopedia había quedado relegada a un segundo plano desde hacía ya algún tiempo. Empecé a escuchar relatos sobre los fundamentos de la homeoterapia (curar la gripe con aquello que la provoca, etc.); no oculto que me froté un poco los ojos ;) Escribí más arriba que "pasó a las prácticas", porque un momento después, sobre mi rodilla, se puso a buscar uno de los puntos importantes de la acupuntura. No, no, no hubo ningún manoseo, pero con gusto utilizaré ese recurso con alguien... :P Seguimos hablando, entre otras cosas, de la situación en el sur de Italia, donde cada vez llegan más inmigrantes de África, y de los rumanos, que, según supe, allí se portan bastante mal. También conocí la respuesta a la pregunta "What's the different between Italians and Eastern Europe people?". Italians love to make love, the second one drinks. ¿Y nosotros dónde quedamos en ese mapa?